Fue una noche de no hace mucho, no recuerdo que pazo esa vez, no recuerdo que me dijo, no recuerdo que le dije, no recuerdo que pazo ahí, solo recuerdo el dolor, recuerdo el sentimiento de estar perdido, abandonado, sentirme como ausente del mundo, sentirme aislado de todos, recuerdo que salí del lugar, recuerdo caminar el mismo camino de siempre, recuerdo que compre un par de cigarrillos y encender uno, recuerdo cambiar el camino, recuerdo que lloraba mientras avanzaba, y recuerdo muy bien lo que me hizo tomar la decisión de morir ese día, recuerdo perfectamente el lugar, recuerdo las palabras, y lo recuerdo a él, que lo encontré a la orilla del río, harapiento, sucio, enfermo, acabado, solo, sin hogar y sin familia, sin amigos ni enemigos, él estaba frente a mi y se aparto tímido del camino, como supongo lo hacia siempre con cualquier persona que se encontraba, se aparto para que yo siguiera el camino y siguiera en lo mismo, pero me detuve, a su lado, me detuve y lo mire a la cara, se veía asustado, preocupado, y entonces... le pregunte si fumaba... él dijo que si... a mi aun me quedaba un cigarrillo, así que se lo ofrecí... él lo tomo y dijo la palabra... me dijo "gracias", pero no de cualquier forma, me dijo gracias de la forma más honesta que me habían dicho en muchísimo tiempo, lo supe porque lo sentí, sentí su agradecimiento, lo reconocí porque hacia mucho que no lo recibía así, él solo me dijo, "si" y "gracias" pero no pude evitarlo y llore aun más, llore mucho por que había olvidado como era ayudar a alguien, como era recibir las gracias honesta y profundamente y supe sobre todo, que ese día debía morir, no podía seguir viviendo así, no podía seguir existiendo de tal manera, con el dolor y sin hacer nada para alguien, sin ayudar también de corazón, solo existiendo, solo respirando, comiendo, durmiendo, defecando y deambulando, lo supe... y así lo decidí, camine el resto del camino aun sintiéndome miserable, aun con el dolor, pero ya sabia, seria ese el ultimo día, así que lo soporte una vez más, no dije nada una vez más, lo guarde y almacene una vez más... así llegue a aquí, espere a que todo estuviera quieto y callado, de cualquier modo con el dolor nunca pude dormir, y entonces ella llamo... pero fue igual, el dolor solo creció, el dolor ya no se iría, lo sabía, ella solo lo reafirmo... debía morir... al colgar subí por la sabana, até un lado a mi cuello y el otro al barandal de madera de la escalera... y brinque... ese día morí.
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